Solapas principales

SSAC19 (I). Buscando unicornios, alejando líneas y cuantificación arbitral

  • Resumen de las primeras mesas redondas del MIT Sloan Sports Analytics Conference
  • ¿Era Shaq un unicornío? ¿Cuál es el equipo perfecto para que Antetokounmpo reine en la NBA?
  • ¿Es bueno para el espectador ver un partido con tantos tiros triples?

SSAC 2018:  7 aplicaciones de Big Data al baloncesto: de defensores fantasma a predicciones “deep”

SSAC 2019 (II). La nueva generación de datos de tracking y la sociedad ansiosa

El pasado 1 y 2 de marzo tuvo lugar el congreso más importante a nivel mundial en el campo de los datos y la tecnología aplicada al deporte, el MIT Sloan Sports Analytics Conference. El sitio, Boston, y el número de asistentes, 3500, de record. Entre todos estos había ponentes de primer nivel que exponían sus ideas en mesas redondas, investigadores que mostraban sus descubrimientos más recientes en una competición de artículos científicos, empresas que presumían de sus productos al mismo tiempo que reclutaban, gran cantidad de prensa, y otros oyentes, sobretodo estudiantes en busca de ideas o trabajo.

Con 5 salas en paralelo a pleno rendimento de 8 a 18:30 y tratando temas que iban desde las estadísticas avanzadas en el curling hasta la programación de modelos para que un ordenador pueda jugar al ajedrez, es muy difícil resumir todo lo sucedido; aún así, en esta trilogía, se intentará detallar todas aquellas ideas relacionadas con el baloncesto expresadas por los expertos en las distintas charlas y presentaciones.

En este primer artículo veremos qué opinan los expertos del nuevo tipo de jugador dominante en la NBA, los límites del triple-sistema y posibles soluciones para vender un deporte donde vuelva a existir el juego al poste, y cuáles son las características que cuantifican los árbitros para hacer un seguimiento de mejora y progreso.

Basketball Analytics: Hunting for Unicorns [Howard Beck, Zach Lowe, Mike Zarran, Paul Pierce, Bob Myers]

Esta fue la primera charla top en el escenario más grande del congreso, y la verdad es que la ocasión y los ponentes valían la pena. La discusión se basaba en la descripción que hizo Kevin Durant sobre Porzingis cuando lo vió jugar, calificándolo como un “unicornio”, dado que se trataba de un jugador con unas características inexistentes. Pero, ¿qué es realmente un unicornio? Si fuera tan solo por las características físicas, el mismo Boban Marjanovic podría considerarse uno, pero las risas irónicas del público indicaron lo contrario, así que el famoso deseado unicornio se trataría de un jugador de gran tamaño capaz de abrirse y al mismo tiempo proteger el aro en defensa. Este jugador es el que está triunfando en la antigua posición de center en la NBA, y aunque no todos sean unicornios, sí que se consideran big-stretch players (Embiid, KAT, Davis o el mismo Giannis aunque pueda jugar en posiciones exteriores). Sin embargo, ¿de dónde viene esta tendencia?

Paul Pierce narró que todo equipo quiere imitar el modelo ganador de años anteriores, y que la moda del small-ball no la inventaron los Golden State Warriors, pero sí que fueron estos los que la llevaron al límite con Draymond Green en la posición de 4 (un stretch-player en formato 4x4), dado que la prioridad de Kerr era tener sus 5 mejores jugadores en pista, sin importar las posiciones. Así pues, dentro de esta nueva tendencia, no es absolutamente necesario tener un big-stretch player, pero sí que ayuda a competir. Sin embargo, este tipo de jugadores debe estar rodeado por complementos que favorezcan su juego: por ejemplo, sabiendo del poderío de Giannis Antetokounmpo en penetraciones de fuera a dentro, no tiene sentido tener un pívot muy bueno en situaciones de poste bajo con balón, dado que no complementa el spacing del griego, así que el grande ideal tiene que abrirse (véase la escandalosa transformación de Brook Lopez). Estos complementos pueden llegar a ser 4 tiradores excelentes de 3 puntos, que ocupen las esquinas en las posesiones en el que la defensa se centre exclusivamente en el “unicornio” en cuestión; por este motivo, Zach Lowe resaltó que los Sacramento Kings, si consiguen consagrar a Marvin Bagley, serán un equipo muy moderno y competitivo en un futuro no muy lejano.

De otro lado, también se destacó que el aspecto que más se tiene en cuenta a la hora de realizar fichajes es la polivalencia del jugador, utilizando check-boxes para remarcar todos las cualidades individuales destacadas (cuantos más, mejor); el motivo es simple: los Play-Off de la NBA no tienen nada que ver con la Regular Season, y los mejores atributos de los jugadores pueden desaparecer cuando las defensas más aprietan. Esto es lo que separa un buen tirador de un tirador de élite, el auténtico y deseado por todos los equipos. Otra discusión interesante fue la de si Shaq era un unicornio y si este podría triunfar en la liga actual; la conclusión fue que su rendimiento podría ser aún mejor ahora si se le rodeara de los complementos adecuados, dado que tendría más espacio en la zona para campar a sus anchas. Aún así, la figura de Shaq no termina de cuajar en la definición de unicornio, como tampoco encajará nunca la de James Harden, pero este último sí que tiene un valor añadido: así como Giannis puede rendir a su máximo con un equipo que le complemente, Harden puede irse a más de 30 puntos por partido sea cual sea la alineación.

Finalmente, los ponentes expusieron los retos a los que se exponen los GM cuando se tiene que hacer un fichaje:
A) ¿Cómo uniformizar las estadísticas actuales? Por ejemplo, un jugador de banquillo que tenga un ratio de rebotes alto, consigue estos rebotes ante otros jugadores de banquillo; si este jugador fuera titular, ¿cuántos rebotes capturaría?
B) ¿Cómo saber cuáles son los “jugadores de Play-Off”? ¿Cómo se puede medir el riesgo de fichar a un jugador que sólo ha hecho buenas estadísticas en equipos de la parte baja de la clasificación?
C) ¿Cómo se pueden medir los intangibles defensivos? A modo de ejemplo, ¿cómo se pueden cuantificar los intangibles de jugadores que defienden más que no solo a su asignación defensiva? Andre Igoudala o Kevin Garnett serían claros casos.
D) ¿La locura del triple-sistema está aquí para quedarse? Los expertos aseguraron que esta será la tendencia hasta que llegue un equipo que gane el campeonato con (por ejemplo) una estrategia basada en el poste bajo. Aún así, se deben tener más recursos que el tiro de larga distancia, dado que en Play-Off las piernas pesan mucho más; sin ir más lejos, la serie entre Warriors y Rockets en finales de conferencia del oeste (dos equipos muy anotadores), tuvo marcadores muy bajos. Lo que sí está claro es que con este sistema es que las diferencias de 15-20 puntos ya no son ninguna garantía en partidos que parecen resueltos.



BeautyBall: Using Analytics to Build Beautiful Games [Kirk Goldsberry]

Kik Goldsberry es uno de los pioneros en el mundo del análisis estadístico y baloncesto, con contribuciones como mapas visuales ofensivos y defensivos, o nuevas métricas como el EPV (Expected Possession Value); en esta charla, a parte de publicitar su libro SprawlBall (a la venta en abril), se mostró insatisfecho con la tendencia del triple-sistema implementado en la NBA. El mismo Kirk lo ejemplificó a la perfección: en 2004 se añadió la norma de los 3 segundos defensivos, y ¿qué pasó? El juego se abrió, y los MVP’s desde entonces siempre han sido jugadores exteriores a excepción de un interior con muñeca de seda como Nowitzki. Con este nuevo concepto de spacing, los equipos han sacado ventajas en el perímetro y con más tiros triples se están batiendo records de puntos/posesión; de hecho, nuevas subtendencias están apareciendo actualmente, como los triples no-asistidos, donde destacan Harden o Kemba Walker, o pívots reconvertidos a tiradores, como el ya mencionado Brook Lopez. Esto ha supuesto la extinción del juego en el poste, y la desaparición de jugadores del tipo Roy Hibbert, Andrew Bogut o el mismo Al Jefferson, que hace poco era un jugador top y ahora no tiene sitio en la NBA. Los jugadores se han tenido que adaptar al nuevo estilo, y otros fenómenos paranormales han sucedido: en la mejor versión de Kevin Love en los Wolves, el norteamericano era una mole jugando en la posición de 4; ya en Cleveland, y habiéndose estilizado mucho, su posición natural es el 5 en el juego actual.

La pregunta es la siguiente: ¿es este el baloncesto que queremos ver? La estadística avanzada no debería eliminar la gracia del juego, así que se tendrían que adaptar las normas para que los aficionados sigan disfrutando del deporte, como ya ocurrió con el cambio normativo de los 3 segundos defensivos. En el caso del beisbol, hay partidos donde, dado el análisis estadístico en tiempo real, pasan 4 minutos entre bateo y bateo; está claro que esto no contribuye a la diversión del aficionado.

En la charla, se presentó un caso estudiado: ¿qué pasaría si moviéramos las líneas del campo? Más concretamente, ¿qué pasaría si alejáramos la línea de 3? Si seguimos con la configuración actual, la proyección de proporción de tiros triples se irá al 70% en pocos años. Hay dos maneras de hacer este cambio: (a) mover la línea a una distancia que parezca adecuada, (b) buscar un porcentaje concreto (por ejemplo, decir “quiero que haya un acierto de triples del 35%”), y comprobar el histórico de datos para intentar forzar esta precisión fija. Otra opción que Goldsberry contempla es cambiar la zona de la pintura, para favorecer la presencia de grandes más cerca del aro sin violar la regla de los 3 segundos. En conclusión, cambiando las reglas del juego analíticamente, se puede llegar a vender un producto más bonito.



Whistle while you work [Monty McCutchen]

En esta charla, Monty McCutchen, ex-árbitro de la NBA y actual vicepresidente de la liga de desarrollo y entrenamiento de árbitros, quiso explicar qué cualidades se tienen en cuenta cuando se quiere cuantificar cómo de bueno es un arbitro. El objetivo de dichos árbitros es que el deporte tenga lugar en un escenario justo, creando así una atmósfera donde los aficionados tengan fe en la toma de decisiones arbitral. Hay 5 variables cuantificables: el acierto en la toma de decisiones (play-calling), la forma física, la presencia en pista, las calificaciones personales, y el trabajo fuera de pista, pero, ¿cuáles de estas variables tienen un mayor peso? A priori, la toma de decisiones es la más importante, y se puede pensar que el criterio para determinar si un árbitro vale para la NBA sea que dicho colegiado acierte el 95% de decisiones, pero Monty contó que lo más determinante es la presencia en pista, que depende de muchos factores:
A. Precisión y mechanics: comprobar que el árbitro en cuestión esté en el espacio y en el momento adecuado, para así poder tomar decisiones en un campo visual amplio y viendo siempre el balón.
B. Evitar actitudes innecesarias, donde los árbitros se creen más protagonistas de lo que deben y toman decisiones precipitadas que afectan drásticamente en el desenlace del partido.
C. Trabajo en equipo: está claro que para los árbitros de primer año, la cancha es un ring de combate donde ellos son el eslabón más débil para los jugadores. El objetivo de los árbitros más expertos es arropar a los más jóvenes en este tipo de situaciones.
D. Resolutivity: cómo actuar con los entrenadores en cualquier momento, calmándolos en los momentos más complicados. La liga de desarrollo de árbitros dispone de una App donde se puede ver el diálogo de los colegiados con los entrenadores en formato play-by-play.
E. Cobardía: cumplir los estándares de los manuales es el criterio más importante, dado que este puede terminar afectando negativamente al status-quo de otros árbitros. Por ejemplo, si el árbitro A le pita una antideportiva a un jugador X, y en la segunda parte, el mismo jugador X se queja ostensiblemente a árbitro B, que prefiere ignorarlo, y después se queja a árbitro A, que le pita la segunda técnica (expulsión), el árbitro A quedará como el malo de la película (no tan solo en la cancha, sino en los medios de comunicación). Evitar que los demás carguen con tus responsabilidades es indispensable.
F. Persistencia: el objetivo de cualquier árbitro en una determinada temporada tiene que ser utilizar el mismo criterio en cualquier partido y en cualquier fase del partido en cuestión.

En resumen, ser árbitro va muy más allá de hacer sonar el silbato cuando tu criterio determina alguna infracción, y crecer en comunidad ayudará a sacar árbitros que se entiendan mejor en cancha y creen un sistema robusto y solvente.

Aquí termina el primer artículo sobre el SSAC 2019, pero estad atentos porque mañana mismo discutiremos sobre la nueva generación de datos de tracking y la visión global de Adam Silver sobre la sociedad actual NBA.

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Comentarios

Muy interesante. Yo creo que en el momento que se quite la regla de los tres segundos defensivos, cambiará el modelo de defensa y de ataque. Es más, en mi opinión, tendría aún más impacto en el modelo de juego si se modifica el reglamento con respecto a los contactos y donde se permiten y donde no.
Hay muchos nostálgicos que piden volver a modelos de reglamento de los noventa, y sin ser fan de ello, creo que si no cambia el modelo, el espectáculo del triple por el triple puede perjudicar el juego en si en el futuro.