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¿Es Denver un equipo a tener en cuenta en PlayOffs?

  • Jokic se ha destapado como uno de los mejores jugadores de la NBA
  • La inexperiencia de la plantilla puede ser su mayor desventaja

Regular season no es lo mismo que PlayOffs”. Esta frase se ha convertido en uno de los mandamientos más populares de la NBA, pero la insistencia en repetirlo tiene un buen fundamento. Los 82 partidos que conforman la fase previa al verdadero espectáculo son vistos por los equipos punteros como un calentamiento y albergan a muchas franquicias prometedoras que se deshinchan una vez llega la verdadera competición. Los motivos del pinchazo pueden ser muchos (agotamiento físico, falta de un jugador estrella, estilo de juego poco adecuado...), pero la inexperiencia de la plantilla es uno que nunca deja de estar de moda.

 

El crecimiento de los Denver Nuggets durante los últimos años no ha pasado desapercibido para el ojo del buen aficionado. Hace dos temporadas tenían una ristra de jugadores prometedores y una hoja de resultados mediocre; la temporada pasada contaban con una estrella en ciernes y un sistema afianzado; este año tienen una superestrella, uno de los estilos más vistosos y efectivos de la liga y el cuarto mejor registro de toda la NBA. Después de seis años sin pisar la postemporada (en la 2017/18 se quedaron a escasos minutos de lograrlo), este curso su presencia en PlayOffs se ha dado por hecha desde las primeras semanas de competición. Pero con una regular season en su recta final y todas las miradas puestas en las eliminatorias por el título, la duda revolotea en Colorado: ¿pueden los Nuggets ser un equipo a tener en cuenta en PlayOffs?

 

Una primera respuesta, casi automática, nos remite al primer párrafo: la inexperiencia de los jugadores que forman el grueso de la plantilla puede ser su principal punto débil. Solo dos hombres en todo el equipo -Paul Millsap e Isaiah Thomas- superan la treintena, y el núcleo joven -Jokic, Harris y Murray, más otros como Monte Morris o Malik Beasley- está por debajo de los 25 años. La sorprendente profundidad de banquillo, la influencia de uno de los dos mejores pívots de la liga y una defensa al fin consistente son algunas de las mejores bazas con las que cuentan en Denver para encarar la primera postemporada de este proyecto. Sabiendo cómo se transforman los escenarios en PlayOffs, ¿qué pesa más, la inexperiencia o todo lo demás?

 

la defensa llega a colorado

Para creer en las opciones de los Nuggets en PlayOffs debemos fijarnos en tres aspectos clave. El primero de ellos, inexistente hasta esta temporada, es la defensa. A pesar de haber bajado puestos en rating defensivo (estuvieron en el top 5 durante las primeras semanas y en el cómputo global se encuentran décimos con un una marca de 108.8), la mejora es evidente respecto a los últimos tres años, durante los que han tenido una de las diez peores defensas de la NBA. Gary Harris es un especialista y tiene uno de los mejores datos en defensive rating y en defensive win shares entre jugadores exteriores, y la debilidad atrás de Jamal Murray se ve compensada por la aparición de Monte Morris y Malik Beasley, que sin alcanzar el nivel de Harris son jugadores rápidos e inteligentes al aguantar a su atacante.

 

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Malik Beasley está siendo una de las sorpresas más agradables en Denver / NBA.com

 

Nikola Jokic, tradicionalmente señalado por ser un lastre atrás, no va a ganar el premio al Defensor del Año, pero sí se está mostrando mucho más involucrado y activo de manos -promedia 1.4 robos por partido. A pesar de que sigue sufriendo ante jugadores más pequeños y su físico le impide soportar emparejamientos lejos de la pintura, su protección de aro es aceptable (aunque su porcentaje de acierto permitido en las inmediaciones de su canasta está a años luz del de especialistas defensivos como Turner, Embiid o Gobert). Jokic está jugando siempre junto a Millsap -jugador muy versátil capaz de defender varias posiciones- o Plumlee -más madera para proteger la zona-, lo que quita mucha presión al pívot serbio. Otro elemento clave en el esquema de los Nuggets es Torrey Craig, pieza limitada en ataque pero que se está ganando los minutos por su papel como multiusos atrás; gracias a su envergadura puede hacer frente a aleros altos y ejercer como pegamento en momentos concretos.


 

jokic como catalizador

El segundo aspecto, como no podía ser de otra forma, es la influencia de Nikola Jokic. La aparición sorpresa de jugadores como Morris y Beasley ha copado muchos focos, pero todo orbita sobre el pívot serbio. Sus promedios -20.4 puntos, 10.7 rebotes y 7.6 asistencias por noche- son fantásticos, pero a pesar de sus recursos para anotar es su habilidad como generador la que hace de Jokic un talento especial. Sin aglutinar demasiado el balón (tiene un usage del 27%, por detrás incluso de interiores como Aldridge, Towns o Vucevic), su impacto en el juego de su equipo es absoluto: prácticamente todos los ataques de los Nuggets pasan por sus manos, ya sea distribuyendo desde el poste alto, encarando al rival en la pintura (sexto jugador de la liga que más balones juega al poste bajo) o trabajando el 2vs2 con sus socios favoritos, especialmente Jamal Murray.

 

Jokic no es especialmente efectivo al finalizar situaciones de pick and roll, pues solo intenta 2.5 tiros por partido al continuar a canasta tras el bloqueo, pero es un maestro al aprovechar esas ventajas y generar juego tanto para los tiradores liberados como para dejarle la canasta en bandeja a su compañero interior. El esquema de los Nuggets se apoya en gran parte sobre el movimiento de los jugadores y los continuos cortes al aro, de manera similar al ataque de Golden State. Gary Harris y Jamal Murray están en el top 5 de la NBA en handoffs, es decir, situaciones en las que reciben el balón directamente de las manos de su compañero, y la ventaja que así generan la usan para atacar el aro.

 

A pesar de ser el jugador que más toca el balón de toda la liga -92.6 veces por partido-, solo tiene el balón en sus manos 2.36 segundos por toque, dato extremadamente bajo para ese volumen (mitad de tabla entre los jugadores que tocan el balón al menos 30 veces por partido). Es decir, no usa el balón para buscar ventajas para él, sino para el resto y para que los sistemas fluyan. Y esta fórmula está funcionando a la perfección en regular season, pero está por ver si también lo hará en PlayOffs. En postemporada, las defensas suben varios puntos de intensidad, las líneas de pase se reducen al máximo y la presión sobre el rival se multiplica. La circulación de balón de los Nuggets se puede ver limitada en ese escenario y es posible que el equipo necesite echar mano del desequilibrio individual y de ataques más verticales.

 

 

Nikola Jokic's Best Plays From The 2018 NBA Season!

 

la importancia del fondo de armario

El tercer aspecto clave de estos Nuggets es una profundidad de banquillo que ha proporcionado un necesario desahogo ofensivo a los titulares. Y esto se hace más patente en la línea exterior, especialmente con Malik Beasley y Monte Morris: promedian 11.7 y 10.4 puntos por partido respectivamente y son los únicos jugadores de la plantilla que están lanzando de tres por encima del 40% de acierto. Morris se ha destapado también como un buen pasador, no tanto por su volumen de asistencias -3.8 por noche- como por su exquisito cuidado del balón, pues es el segundo jugador de la NBA con mejor ratio de asistencias/pérdidas (reparte 5.86 asistencias por cada balón que pierde).

 

El banquillo de los Nuggets es el undécimo que más puntos por partido anota (38.4), y solo Boston e Indiana están por delante entre los equipos punteros. Pero la aportación de los suplentes no solo se mide en medias anotadoras, pues la polivalencia de Torrey Craig o la contundencia de Mason Plumlee difícilmente se puedeN medir con estadísticas.

 

Que Jokic esté entonado es imprescindible para que el juego de los Nuggets fluya y, por lo tanto, para que puedan plantar cara a un rival potente. Al ser capaz de dominar el juego sin abusar del balón y sin ser él necesariamente quien anote, todos los sistemas del equipo acaban dependiendo de él. Sin embargo, su influencia puede ser mitigada: un pívot fuerte delante, defensores atléticos que reduzcan las líneas de pase y exteriores atentos a las rotaciones para minimizar el impacto del backcourt. La de Houston es una defensa poco organizada y bastante permisiva con el rival; Golden State tiene todas las herramientas necesarias, pero su concentración atrás viene y va. De entre los equipos contenders del Oeste, quizás es Oklahoma City el más adecuado para frenar el ataque de Denver. Los Thunder tienen un cerrojo interior en Steven Adams, multiusos como Jerami Grant y el factor clave de Paul George. Y tanto Thunder como Warriors tienen un juego rápido y vertical y un contraataque letal que puede resquebrajar el esquema defensivo de los Nuggets, especialmente con Jokic en pista y teniendo en cuenta que los de Colorado son el séptimo equipo que más balones pierde.

 

 

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En Denver, todos los ataques pasan por las manos de Jokic / NBA.com

 

COMBATIR LA INMADUREZ

El desequilibrio puntual de Will Barton o Jamal Murray y el acierto en el triple será fundamental para que la franquicia tenga nuevas vías anotadoras si la corriente de Jokic se cierra. Las armas ofensivas, igual que las defensivas, son mucho más variadas y efectivas esta temporada que la anterior, motivo quizás suficiente para creer en las opciones de Denver. ¿Y qué pasa con ese punto débil tan manido? ¿Hasta qué punto pueden acusar la falta de experiencia? Eso depende de la importancia que el aficionado le dé a esa variable. Philadelphia se estrelló el año pasado contra un muro llamado Boston, mucho más afianzado, y contra su propia inmadurez; los Pacers disputaron el trono de LeBron hace unos años con un joven e inexperto Paul George como referente.

 

Si bien es cierto que jugadores como Murray o Harris apenas han comenzado sus andaduras en la liga, Jokic está demostrando noche tras noche que su pericia no se corresponde con su edad y Paul Millsap, que sabe lo que es bregar en postemporada, está en un estado de forma muy superior al del año pasado. Y al fondo del banquillo está un Isaiah Thomas que no acaba de encajar en el juego del equipo -e incluso lo perjudica, motivo por el que Mike Malone lo ha apartado, al menos temporalmente, de la rotación-,  pero que hace apenas dos temporadas hizo una de las actuaciones individuales más increíbles que se recuerdan en PlayOffs.

 

Lo más seguro es que si los Nuggets no están a la altura de rivales como Oklahoma City y Golden State no sea por su falta de experiencia, sino por la mayor capacidad tanto individual como colectiva de dos proyectos más consolidados. Denver es aún un equipo en construcción que ha encontrado en Nikola Jokic a su piedra angular, pero que no tiene prisa por obtener resultados de inmediato. El paso de los años y el desarrollo de sus jugadores -los que están y los que pueden venir- pueden ser sus mejores aliados. En opinión del que escribe, los Nuggets vencerán con relativa facilidad a cualquiera de los equipos clasificados para PlayOffs que no sean los tres mencionados anteriormente. Ante Houston, Golden State y Oklahoma City la derrota sería un destino comprensible, pero Denver tiene las armas suficientes para sobreponerse a su falta de experiencia. No hay que olvidar que han ganado los tres partidos que han disputado contra los Thunder, aunque tienen un 1-2 contra Warriors y Rockets. De nuevo, bajo el calor de la postemporada cualquier cosa puede pasar, pero lo que es seguro es que este año hay un nuevo contender en la Conferencia Oeste.


 

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Comentarios

Yo no apostaría por Denver. Han hecho un gran año y sobre todo muy buen baloncesto, pero les veo un equipo un poco "blando" para play off (espero equivocarme).
No creo que exista una norma real sobre la necesidad de una estrella o de jugadores experimentados en post temporada, pero son cosas que ayudan. Aun así, recuerdo el equipo de Detroit de los Billups, Hamilton, Prince, Wallace & Wallace, era un equipo hecho de despojos que no habían querido en otros equipos, sin aparentes estrellas y sin gran experiencia en play off y todos sabemos como acabo aquello.

Ojo a los Spurs, los veo como sorpresa este año en playoffs, nadie espera nada de ellos, y eso, con un equipo entrenado por Pops es muy peligroso.

En la NBA han repetido tantas veces lo de la inexperiencia en playoffs que han acabado creyéndoselo. ¿Cuantas veces había jugado Tim Duncan Playoffs cuando ganó su primer anillo? ¿O Kawhi Leonard? Vale, era SAS y había experiencia en el equipo, pero ambos acabaron siendo MVP de las finales.
Y por el contrario, cuantos fiascos de equipos con jugadores extremadamente experimentados hemos visto. El Big Four de los Lakers con dos hall of famers como Malone y Payton, los continuos playoffs de Porland Trail Blazers con jugadores como Drexler, Sheed Wallace o ahora Lillard, que acumulan temporadas en playoffs, y los primeros ganaron anillos, pero no allí.
O Magic Johnson, siendo decisivo en sus primeras finales en la NBA.
Al final los grandes equipos se construyen con la inexperiencia de unos, la experiencia de otros, y con la capacidad de superarse y superar al rival de cada uno de sus miembros.
Nuggets realmente tiene más handicap con el hecho de jugar sin presión que en su inexperiencia. La ambición de ganar, la presión por ganar, es lo que debe darles la tensión adecuada para llegar peleando hasta el final en cada partido de playoff; si son capaces de meterse la misma presión que tenían los Jazz la pasada temporada, pueden dar el susto a cualquiera, incluidos Warriors, Rockets, Thunder o cualquier otro. Si no, les puede pasar como a los Wolves o los Blazers la pasada temporada, que ya habían cumplido el objetivo con llegar, y ahí se quedaron.